anoche soñé con un personaje super cuático que en volá puede ser una extensión de varias cosas que conozco. así era:
no me acuerdo como se llamaba, pero era mina y envidié mucho su vida. jugaba a la pelota en el plantel titular de un equipo x, weá inexplicable que dentro de mi sueño poseía un vacío narrativo. jugaba de creación y daba unos pases increíbles y cuando nos encontramos me contó su historia. había nacido en jamaica -weá muy pitiá- y había vivido ahí hasta los 10 años. sus padres eran de habla hispana por lo que manejaba muy bien el idioma. se crío en el paraíso, jugando al balón al ritmo del ska y el reggae. era bajita, tostada e imponente y en cancha parecía un reloj vasilando al ritmo de toots and the maytals. me contó que desde pequeña adoró la música, tanto de su tierra natal como la música del mundo. tocaba el clarinete y la trompeta y había logrado motivar a sus compañeros de equipo para tocar instrumentos y meter un poco de ruido apacible en los camarines. sus dotes en la música le habían permitido tocar, en su poco tiempo libre, en una conocida banda de cumbia nortina. no tenía ninguna relación amorosa confirmada, pero lo que sí me contó fue que había sido completamente encantada, ya hace unos años, por el trombonista de la banda y no sabía qué hacer al respecto. le dije que estaba en una situación similar y que lo único que cambiaba era el instrumento. se río, me ofreció un caño y me firmó la camiseta.
no me acuerdo como se llamaba, pero era mina y envidié mucho su vida. jugaba a la pelota en el plantel titular de un equipo x, weá inexplicable que dentro de mi sueño poseía un vacío narrativo. jugaba de creación y daba unos pases increíbles y cuando nos encontramos me contó su historia. había nacido en jamaica -weá muy pitiá- y había vivido ahí hasta los 10 años. sus padres eran de habla hispana por lo que manejaba muy bien el idioma. se crío en el paraíso, jugando al balón al ritmo del ska y el reggae. era bajita, tostada e imponente y en cancha parecía un reloj vasilando al ritmo de toots and the maytals. me contó que desde pequeña adoró la música, tanto de su tierra natal como la música del mundo. tocaba el clarinete y la trompeta y había logrado motivar a sus compañeros de equipo para tocar instrumentos y meter un poco de ruido apacible en los camarines. sus dotes en la música le habían permitido tocar, en su poco tiempo libre, en una conocida banda de cumbia nortina. no tenía ninguna relación amorosa confirmada, pero lo que sí me contó fue que había sido completamente encantada, ya hace unos años, por el trombonista de la banda y no sabía qué hacer al respecto. le dije que estaba en una situación similar y que lo único que cambiaba era el instrumento. se río, me ofreció un caño y me firmó la camiseta.
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