martes, 23 de febrero de 2010

dios n°3.

mientras acaricio el cabello de mi amiga ella seca sus ojitos. y caemos nuevamente en la dinámica mala onda del por qué, al momento en que la silueta del tipo junto con la rusia se mezclaba con el cielo.

por qué tenía que encontrármelo justo ahora? por qué a la misma hora y en el mismo lugar?

porque amiga, esas son cosas que pasan
cuando dios está borracho.

jueves, 18 de febrero de 2010

post chistoso y antiguo.

epifanía.

la otra vez me fui en picada contra la pared y sentí esa sensación de victoria para con mis semejantes.

uh- oh super mamona.

podrías haber cogido un arma y matar los días. podrías jugar con las palabras. podrías trepar por mi pelo, enredarte en esos olores que conoces, que no sentías de hace rato. podrías resbalar por mi cintura, dormir entre mis pechos.

podrías pelear, podrías ser feliz.

acá no pasa nada.

llevo mucho tiempo ocupada en el pretender. pretender que no me importa. pretender que no hiere. él no. a él le gusta estar tranquilo. eso igual es bueno. quizás también pretende.

yo pretendo que no quiero. él pretende que no le interesa.

estamos destinados a pretender.

salgo de mi casa, prendo un cigarro, me junto con mis amigos. pretendo estar felíz -quizás- o pretendo estar borracha.

creo que llamaré a alguien, así como para matar el tiempo.

miércoles, 17 de febrero de 2010

vencida.

hoy me siento vencida. de dos maneras:

a. siento que vuelvo a casa con las vestiduras rasgadas y un tiro en medio del pecho.
b. siento que nadie verificó mi fecha de expiración y me utilizaron para preparar un brownie que nadie pudo comer.

si... estoy vencida.

luego lloré un poco, pero no así como "yaa jesucristo destrúyeme", sino onda "buta la cuestión weón oh". y no sé si te has preguntando la siguiente weá:

por qué cuando uno está llorando siempre se pregunta "por qué"?

por qué me hizo esto, por qué es así conmigo, por qué a mí, por qué el cielo es azul, por qué dios creo al mundo, por qué me no me puedo besar el codo, por qué hoy es sábado y no viernes, etcétera...

yo siempre me pregunto cuando llegará en día en que no tenga que preguntarme nada.