por lo general suelo cuestionarme cosas que se alejan totalmente de preguntas como "hacia dónde llegaremos" etcétera. el martes, a fuera de la facultad se me ocurrió la gran interrogante sobre quién es el autor de las canciones de la iglesia. o sea debe ser un weón mega desviado. ejemplo "jesús en mí penetraste" ¿qué es esa weá, por favor? y así está lleno de ese tipo de mensajes sacrosubliminales. recuerdo una vez, en mi intento de confirmación -el cual terminó por convercerme que en realidad más que confirmación necesitaba un exorcismo- llegó un muy buen padre de nuestra iglesia, el padre pablo, como aún recuerdo, a darnos una charla sobre dios y los jóvenes. cabe señalar que el padre pablo era un santo muy querido en nuestra población. era tan querido que se colgaba de aquella fama para bolsear almuerzo en las mesas de sus feligreses, los cuales, con manos alzadas al cielo, agradecían al pulento el honor de recibir al religioso. volviendo al hecho, me recuerdo a mí y a los demás jóvenes en una sala mínima, sentados en círculo y el padre pablo a la cabeza, con sus manos tan puras hablándonos sobre su patrón. lo recuerdo muy bien. al frente mío estaba ese tal sergio, un tipo ultra bueno para el mambo extremo que en ese entonces era el monseñor de las tallas en el grupo. recuerdo también, la frente sudorosa del padre pablo y sus ojos vidriosos, elevados hacia dios, pidiendo por nosotros. y de repente sucedió LO peor. el padre pablo cometió el peor error de su vida. hizo una pausa y enunció las siguientes palabras:
"porque jóvenes tengan siempre presente, siempre, que dios es su gran consolador"
y ahí quedó la zorra. sólo puedo recordar el silencio rotundo y la cara de ese tal sergio, morada, a reventar, su cuerpo casi sin oxígeno, intentando aguantar la carcajada. al lado mío oí suspirar aceleradamente a un tal jean, también luchando arduamente contra el morbo, que amenazaba con apoderarse de su ser. asimismo sucedía conmigo y en mi mente surgían imágenes bizarras de consoladores y jesús y dios y silvia saint, guerever, mientras apretaba con fuerza mi boca y contenía la respiración. lo recuerdo tan bien.
fue la vez que más me dolió una risa.
"porque jóvenes tengan siempre presente, siempre, que dios es su gran consolador"
y ahí quedó la zorra. sólo puedo recordar el silencio rotundo y la cara de ese tal sergio, morada, a reventar, su cuerpo casi sin oxígeno, intentando aguantar la carcajada. al lado mío oí suspirar aceleradamente a un tal jean, también luchando arduamente contra el morbo, que amenazaba con apoderarse de su ser. asimismo sucedía conmigo y en mi mente surgían imágenes bizarras de consoladores y jesús y dios y silvia saint, guerever, mientras apretaba con fuerza mi boca y contenía la respiración. lo recuerdo tan bien.
fue la vez que más me dolió una risa.
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